Hoy, nueve años después, la versión oficial sobre
los atentados sigue pareciendo insolvente.
Nos quedan los muertos, los heridos y el inmenso
trauma social. Eso es lo que nos queda del 11-M, los brutales atentados del 11
de marzo de 2004. Eso y un vuelco en la Historia política de España que nadie
está en condiciones de negar. En buena medida todo lo que ha pasado en España
desde aquella fecha es producto directo o indirecto de lo que ocurrió en esos
trenes. Por eso es inevitable, todos los años, en cada aniversario, hacer
algunas reflexiones de interés general.